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23-oct.-viernes de la 29.ª semana del T. O.

una reflexión, un diálogo, un discernimiento y una acción auténticos para abordar los signos de nuestro tiempo

La luz de un nuevo día llena nuestros corazones de alegría, de buenos sentimientos y agradecimiento hacia ti señor porque es otro día más que nos regalas, para amar, para servir, para entregarnos a nuestros hermanos en tu santo nombre. Culminamos nuestra semana y en nuestros corazones están los buenos sentimientos para decirte que hemos hecho lo mandado, que hemos cumplido la voluntad del padre. Hemos amado y servido y hemos entregado lo mejor de nosotros mismos en el bien de nuestras actividades. En este día te pedimos señor el don de la sabiduría para poder cumplir las palabras de San Pablo: sobrellevaos mutuamente y sed siempre humildes de corazón. Que todos estos buenos deseos los podamos llevar adelante, pero ante todo en la vocación a la que nos has llamado a servir a nuestros hermanos, lo hagamos con un cariño especial y con una entrega total. Gracias por la semana que terminamos y por el descanso que recibiremos. Te alabamos, te bendecimos y te glorificamos. Amén. Feliz viernes en servicio y amor. 

Palabra del Papa

Basándose en las Sagradas Escrituras y en las enseñanzas católicas tradicionales, el papa León XIV ha insistido en la necesidad de una reflexión, un diálogo, un discernimiento y una acción auténticos para abordar los signos de nuestro tiempo, especialmente en lo que respecta a la moral y la ética de la conducta agresiva hacia los demás. Aunque son los pobres, los vulnerables y los inocentes quienes más sufren la guerra, pocos, si es que alguno, salen realmente beneficiados. Entendida correctamente, la religión puede servir como la conciencia moral de la sociedad. Al mismo tiempo, despertar, estimular o sacudir la conciencia a veces puede provocar reacciones hostiles.

Nuestro santo Padre, el papa León, ha dejado claro que su responsabilidad como pastor de almas es proclamar el Evangelio, en lugar de presentarse como político. Sin embargo, sus declaraciones y acciones pueden parecer una amenaza para quienes buscan justificar actos de violencia, guerras injustas y comportamientos indiscriminados con fines poco honrados. Al llegar a Argel, Argelia, para su reciente viaje papal a África, el papa León comentó: «Dios desea la paz para cada nación: una paz que no sea meramente ausencia de conflicto, sino expresión de justicia y dignidad» (Papa León XIV 13-abril-2026)

https://www.iglesiaenaragon.com/lectio-divina-23-de-octubre-de-2026

Jesús nos recomienda vivir con justicia, saber dar lo debido a Dios y a los hombres
Meditación-Reflexión https://www.iglesiaenaragon.com/lectio-divina-23-de-octubre-de-2026 

Nos sorprenden estas palabras del Evangelio: “¿Cómo no exploráis este tiempo? El evangelio se adelanta a lo que el Concilio Vaticano II dirá sobre los signos de los tiempos. «Es propio del Pueblo de Dios, pero especialmente de los pastores y teólogos, discernir e interpretar con la ayuda del Espíritu Santo, las múltiples voces de nuestro tiempo y valorarlas a la luz de la Palabra de Dios» (G.S.44). El Concilio nos invita a situarnos en la época concreta en la que nos toca vivir, sin añoranzas paralizantes del pasado y detectar todo lo que hay de bueno y positivo en esta época, a la luz de la Palabra de Dios. El no hacer este discernimiento nos traería graves consecuencias. San Bernardo escribe una carta al Papa Eugenio III, el cual había sido discípulo suyo, y le da este consejo: «Has de considerar atentamente lo que esta época espera de ti». El Papa Juan XXIII, al contemplar el cambio radical que se estaba dando en el mundo contemporáneo, tuvo la feliz idea de convocar un Concilio Ecuménico para dar respuesta a los nuevos interrogantes que le lanzaba a la Iglesia la nueva sociedad. Y el Papa Francisco no hizo otra cosa sino tratar de dar respuestas a los interrogantes del hombre de hoy, distinguiendo bien lo que es esencial de lo accidental. Jesús nos recomienda vivir con justicia, saber dar lo debido a Dios y a los hombres. Y en el corazón de tal justicia, que está lejos de ser legalista y fría, encontramos el perdón y la misericordia.

ORACIÓN 

Jesús, Te confieso que suelo preocuparme demasiado por el mañana, por la economía, por mi salud y por los diversos problemas, mientras dejo que mi vida espiritual se enfríe poco a poco. Perdona mi negligencia al postergar los abrazos sinceros, las palabras amables y el perdón que debo ofrecer a quienes caminan a mi lado. Ayúdame a comprender que este día que me regalas es el momento oportuno para mi salvación, la ocasión perfecta para amar sin reservas. Amén.

Autor:
José Hernando Gómez Ojeda Pbro.