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12-oct.-lunes de la 28.ª semana del T. O.

«Aquí hay uno que es más que Jonás»

Bendecido lunes de descanso que gratuitamente nos regalas en la antesala de una corta semana laboral. Que nuestra felicidad se manifieste estando reunidos en familia y llenando nuestros corazones de alegría. Permítenos renovar nuestras fuerzas para disponernos a afrontar nuestras actividades con mucha fe, esperanza y ante todo con optimismo. 

Vivimos alegría de celebrar en este día a nuestra madre santísima en su advocación de Nuestra Señora del Pilar, una antigua y venerada tradición que refiere que la santísima virgen María en cuerpo y alma se apareció en Zaragoza sobre una columna o Pilar, signo visible de su presencia alentando al apóstol Santiago en su evangelización en tierras españolas. 

En nuestra madre santísima del Pilar se ve simbolizada la presencia De Dios como una presencia activa, que guía al pueblo elegido a través del camino esperanzador y consolador.  Gracias, Madre, por regalarnos en el pilar de la fe y la esperanza, la fortaleza necesaria para seguir adelante en nuestro discipulado, confiando en tu figura de sencillez y humildad y de cumplimiento de la voluntad divina. Te pedimos la fortaleza y la confianza que nuestra madre santísima tuvo en Ti, para saber cumplir la voluntad del Padre celestial, sirviendo y amando a sus hijos, sobre todo a los débiles y abandonados. Regálanos el don de la sabiduría, de la prudencia y la paciencia, para realizar nuestras actividades, que agraden al Padre celestial. 

Oh, Señor, que la Madre del amor y la ternura nos ayude a vivir tu vida como sarmientos vivos unidos a la vid, que demos frutos abundantes de justicia, bondad y amor.  Ahora te pedimos, Señor, que tu palabra nos ayude a evaluar la manera de vivir nuestra fe. 

Es verdad que con frecuencia nos apegamos a las señales ignorando que tú ya nos entregaste la señal principal. Ayúdanos a asumir nuestro compromiso de hacerte parte de nuestra vida y de entregarte a los demás como la señal de salvación definitiva que nos ha dado el padre celestial teniendo en cuenta tus palabras: «aquí hay uno que es más que Jonás». Bendícenos en este lunes de descanso para que, renovadas nuestras fuerzas, vayamos a anunciar que tú eres el verdadero signo y la señal manifiesta de tu salvación. 

Feliz lunes de descanso. 

Palabra del Papa

Realmente hace un milagro, porque en este caso él [Jonás] ha dejado de lado su terquedad y ha obedecido a la voluntad de Dios, y ha hecho lo que el Señor le había mandado.  Nínive se convierte y ante esta conversión, Jonás, que es el hombre que no es dócil al Espíritu de Dios, se enfada: Jonás sintió una gran tristeza y se desdeñó. E, incluso, reprende al Señor. La historia de Jonás y Nínive se articula en tres capítulos: el primero es la resistencia a la misión que el Señor le confía; el segundo es la obediencia, y cuando se obedece se hacen milagros. La obediencia a la voluntad de Dios y Nínive se convierte. En el tercer capítulo, hay una resistencia a la misericordia de Dios. Esas palabras: ‘Señor, ¿no era esto quizás lo que yo decía cuando estaba en mi pueblo? Porque Tú eres un Dios misericordioso y clemente’, y yo he hecho todo el trabajo de predicar, he hecho mi trabajo bien hecho, ¿y Tú les perdonas? Y el corazón con esa dureza que no deja entrar la misericordia de Dios. Es más importante mi sermón, son más importantes mis pensamientos, es más importante toda esa lista de mandamientos que debo observar, todo, todo, todo que la misericordia de Dios. Y este drama también Jesús lo ha vivido con los doctores de la Ley, que no entendían por qué Él no dejó que lapidaran a aquella mujer adúltera, cuando Él iba a cenar con los publicanos y pecadores: no lo entendían. No entendían la misericordia. Hay que esperar en el Señor, porque en el Señor hay misericordia, y en Él hay abundante redención. (Cf. Homilía de S.S. Francisco, 6 de octubre de 2015, en Santa Marta).

Hay que esperar en el Señor, porque en el Señor hay misericordia, y en Él hay abundante redención
ORACIÓN 

Jesús, te confieso que en medio de mis batallas diarias me desespero buscando que obres maravillas visibles, y me olvido de que el regalo de tu misericordia es suficiente para sostenerme. Perdóname por las veces que he dudado de tu amor al no recibir las respuestas que yo consideraba correctas. Hoy renuncio a esa necesidad de tener pruebas materiales. Dame una fe robusta que confíe a ciegas en todas las áreas de mi vida. Amén.

Reflexión

El vientre del pez sumergido en lo profundo del mar es un símbolo precioso de todas nuestras situaciones límite: violencias, atropellos, sufrimientos, enfermedades, incluso muerte física. El salto del pez a la playa de la vida es signo de victoria. El que nos saca de lo más hondo es Alguien que es más que Jonás y más que Salomón. Es Jesús, el Hombre-Dios. Él es el que “muriendo por nosotros”, ha bajado a los infiernos, a lo profundo de la miseria humana y “resucitando por nosotros” nos ha elevado a lo más alto de los cielos. Es verdad que Jesús ha anunciado su muerte en varias ocasiones, pero nunca ha hablado de su muerte sin hablar también de resurrección. «Mirad que el Hijo del Hombre va a ser entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas; lo condenarán a muerte, y lo entregarán a los gentiles, se burlarán de él, le escupirán., lo azotarán y lo matarán, pero a los tres días, resucitará» (Mc 10, 33-34). Después de que Cristo ha vencido todas las situaciones de muerte, ya nadie nos puede quitar la esperanza. Por más hundidos que nos encontremos, siempre podremos decir: “esto debe tener salida”. La Resurrección de Cristo «nos ha abierto una puerta que ya nadie nos puede cerrar» (Ap 3, 8).

Autor:
José Hernando Gómez Ojeda Pbro.