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6-oct.-martes de la 27.ª semana del T. O.

Marta es una persona generosa, pero Dios la llama a algo aún más hermoso que la propia generosidad. La llama a salir de sí misma.

Un hermoso y alegre día que recibimos de tu generosidad, para alabarte y bendecirte. 

En este día que recordamos a san Bruno, queremos seguir su ejemplo de humildad y acogida a los hermanos. Una familia o una persona acogedora hace a los huéspedes sentirse como en casa y les da lo mejor de que dispone. Pero si somos verdaderamente acogedores, escuchamos también al huésped, y recibimos de él o ella quizás más de lo que nosotros damos y de una manera más profunda. Recibimos al huésped como persona. Tú te presentas como un viajero que va de viaje. Pides hospitalidad como un extranjero o como un pobre. Nos dices que cuando recibimos a uno que no tiene alojamiento, te recibimos a ti. Que sepamos acogerte de corazón y que aprendamos de ti a acogerte también en nuestros hermanos que nos suplican, cuando nos piden perdón, y un poquito de calor humano, de paciencia, esperanza y alegría. Que no pasemos de largo ante ellos. Como Marta y como María que seamos buenos acogedores y como ellas teniendo manos laboriosas como las de Marta y el corazón de María, podamos acogerte en nuestro corazón como el Huésped más importante y escuchando tu voz vayamos a acoger y anunciar tu palabra. 

Te pedimos que sigas bendiciendo la Congregación Marta Y María, que tienen un carisma muy hermoso y de servicio a los ancianos a los que se entregan con todo el corazón. Que sean muchas las jóvenes que se entreguen a tu servicio. Bendícenos abundantemente y permítenos acoger con cariño a nuestros hermanos. Amén. 

Un muy feliz y acogedor martes lleno de servicio, fraternidad y solidaridad. 

PALABRA DEL PAPA

Es necesaria la humildad tanto para acoger como para ser acogido. Requiere delicadeza, atención, apertura. En el Evangelio, Marta corre el riesgo de no entrar plenamente en la alegría de este intercambio. Está tan concentrada en lo que tiene que hacer para acoger a Jesús, que corre el riesgo de arruinar un momento de encuentro inolvidable. Marta es una persona generosa, pero Dios la llama a algo aún más hermoso que la propia generosidad. La llama a salir de sí misma. Queridos hermanos y hermanas, sólo esto hace florecer nuestra vida: abrirnos a algo que nos aparte de nosotros mismos y al mismo tiempo nos plenifique. Mientras que Marta se queja de que su hermana la ha dejado sola para servir (cf. v. 40), pareciera que María ha perdido el sentido del tiempo, conquistada por la palabra de Jesús. No es que sea menos concreta que su hermana, ni menos generosa, sino que ha aprovechado la oportunidad. Por eso Jesús reprende a Marta: porque se ha quedado fuera de una intimidad que también a ella le daría una gran alegría (cf. vv. 41-42). (…)  A veces no nos permitimos los mejores momentos. Necesitamos gozar de tener un poco de descanso, con el deseo de aprender más sobre el arte de la hospitalidad.  (…)  En efecto, todo encuentro verdadero no se puede comprar, es gratuito: sea el que se tiene con Dios, como el que se tiene con los demás, o incluso con la naturaleza. Se necesita solamente hacerse huésped: hacer espacio y también pedirlo; acoger y dejarse acoger. Tenemos mucho que recibir y no sólo que dar. Abraham y Sara, aunque eran ancianos, se encontraron fecundos cuando acogieron discretamente al Señor mismo en tres viajeros. También para nosotros, aún hay tanta vida por acoger. (León XIV - Ángelus, 20 de julio de 2025)

Jesús reprende a Marta: porque se ha quedado fuera de una intimidad que también a ella le daría una gran alegría
ORACIÓN 

Señor, esta escena de Marta y María me parece encantadora. Simbolizan dos actitudes esenciales en la vida cristiana: la de hacer, trabajar, servir a los demás y la de escuchar a Dios y a los hermanos. Son dos actitudes en una misma persona. Siempre que hay una María debe existir una Marta. Y siempre que hay una Marta, debe haber una María. El separarlas, dividirlas, compararlas, ha hecho mucho daño. Señor, te pido que estas dos actitudes las viva en mí. Que la oración me lleve a la fraternidad y la fraternidad a la oración.  Amén.

Reflexión 

En Teresa de Jesús Marta y María siempre van juntas. Y ella personalmente encarna estas dos actitudes de ambas hermanas: Teresa la activa, la andariega, la fundadora de sus “palomarcicos”, y Teresa la contemplativa, la mística, la que hace de la oración “un encuentro de amistad estando mucho rato a solas con quien sabemos que nos ama”.  Este trozo de evangelio, siguiendo el esquema del evangelista Lucas en la sección del camino significa la necesidad de la Palabra de Dios en la vida del cristiano. Por eso aparece Jesús como Maestro “enseñando”. Lo novedoso es que Jesús no ejerciera ese oficio de Maestro con un varón, Lázaro, como era costumbre entre los judíos, y lo hiciera con una mujer: María. Sabemos que las mujeres, en tiempo de Jesús, tenían prohibido el acceso a la enseñanza de la Biblia. Esta actitud de Jesús extraña a Marta que, en vez de ayudarle su hermana en la cocina, esté ocupando el puesto del hombre. Está claro que Jesús quiere romper con esa costumbre y así eleva a la “mujer” al rango que le corresponde como persona: abierta a la palabra Dios y al mundo del espíritu. 

Autor:
José Hernando Gómez Ojeda Pbro.